El trabajo remoto es y será parte de la nueva normalidad. Un cambio que venía asomándose y que, aceleradamente, llegó para instalarse.

Es que, en realidad, muchas organizaciones temían a dar mayor flexibilidad porque se creía que “a la distancia se trabajaba menos y no se podía controlar”. La realidad nos demuestra que no es así y que, incluso, en muchos casos dedicamos más horas que en una oficina… o, al menos, más productivas.

¿Será duradero este cambio? Todas las encuestas laborales revelan que casi la totalidad de los empleados prefiere mantener este sistema de home office, al menos 1 o 2 días a la semana.

¿Están preparadas las organizaciones? Depende, hay algunas más que otras. Matt Mullenweg (fundador de la firma WordPress) plantea una clasificación interesante en 5NIVELES de teletrabajo, según el grado de AUTONOMÍA que la organización permite a sus participantes:

  • Nivel 0:  Refiere a aquellos productos o servicios que sólo pueden ser elaborados y ofrecidos de manera presencial. ¡Ojo! No todos los puestos requieren de esta condición, sinceridad en el diagnóstico es el primer paso.
  • Nivel 1: Organizaciones sin intenciones de dar este beneficio; sólo lo permiten en ocasiones excepcionales de emergencia.
  • Nivel 2: Se intenta avanzar en la virtualidad, pero el trabajo remoto sigue siendo una réplica del presencial. Se mantienen las constantes reuniones para recrear el trabajo sincrónico online. El participante aún goza de poca autonomía y, en cambio, trabaja con contantes interrupciones de “zoom” o “meet”.
  • Nivel 3: ¡Comienzan los beneficios! Las organizaciones comprenden las nuevas dinámicas asincrónicas, dotan de material y herramientas a los participantes para que trabajen en sus propios espacios (pues también ahorran grandes costos de oficina); no se abusa de interrupciones, sino que se utilizan –por ejemplo- documentos compartidos y mayor comunicación escrita.
  • Nivel 4: El nivel de la confianza. Aquí cada participante ya es autónomo para organizar su jornada como prefiera, pues el indicador será el resultado del equipo. Obviamente, los miembros cuentan con todas las herramientas y recursos: sillas, computadoras, librería, datos de conexión, etc. (Que en muchos casos son propiedad de la empresa y luego deben devolverse)
  • Nivel 5: el Nirvana. La organización funciona mejor de forma distribuida pues los participantes son sumamente productivos y efectivos con sus esfuerzos; lo que -además- mejora notablemente el balance vida-trabajo.

Ahora, siendo sinceros aún queda mucho camino por recorrer. La gran mayoría de las organizaciones está en el nivel 1, máximo 2. El gran riesgo, es el de comprender erróneamente el concepto del trabajo distribuido e intentar replicar el sistema presencial en modo virtual. ¡No! Es otro sistema, son otras variables, es otro contexto, requiere otra estrategia…

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